Dichosos los ojos que me leen! Escribo por primera vez como ya oficialmente licenciada y como no, este blog se merecía un resumen de mis años universitarios.Disfrútala porque pasa rápido. Creo que fue unos de los consejos que me dió mi hermana cuando empecé la uni. Mucho ha llovido desde entonces, y más últimamente, que no se puede salir de casa sin el paraguas en el bolso.
Recuerdo el primer día de universidad como si fuera ayer, podría entrar en esa misma clase, sentarme en el mismo sitio y recordar lo que fue ese año. Conocí a los que espero que sean mis amigos para siempre. Viví un tonteo de los tontos(porque para quien no lo sepa, hay clases de tonteos), que como suele pasar muchas veces no acabó nada bien. Lo pase mal, lo reconozco, lloré con ganas porque me apetecía hacerlo, hasta ese momento siempre me habían ido las cosas bien y cuando de repente algo que ves muy recto se tuerce, te enfadas, quieres cambiar las cosas y no puedes. Pero gracias al intento de cambio apareció la famosa frase "no sé si contigo, pero sé que no sin ti"(cuando quiero me pongo hasta poeta) y llegaron tiempos soleados por delante.
La semana en el camino (de Santiago) me hizo saber que podía llorar de alegría después de una llamada telefónica a las siete de la mañana, toda una pena que mi móvil muriese ahogado en la taza del wáter y no puede recibir más, porque solo por momentos como esos, descubres que te gusta la vida que llevas. Entendí que había llegado alguien que me empujaba a hacer cosas que jamás creí capaz, que arraso de un plumazo todos mis principios, mis valores, mis yo nunca, mis yo? qué va!
Pero llego septiembre,difícil,con la cuesta post-verano y nos metimos en segundo, cambio de clase, cambio de estado, miedos muchos miedos. Busqué refugio en las solicitudes de Erasmus, en los paseos por las playas, en los cafés con viejos y nuevos amigos. Los famosos mounstros de mof, micro dos y compañía resultaron no ser tan feroces y los combatimos sin problemas,y asi llegó el final. Un julio movidito donde los haya, lleno de despedidas y de dudas otra vez.
Y sobre tercero, no tengo nada que decir, mi año puente podríamos llamarlo, medio corazón allí, medio aquí. Te vas, vuelves y te das cuenta de que pocas cosas han cambiado, mientras parece que a ti te han metido en una máquina del tiempo a evolucionar. Aprendí a echar de menos, y también a veces a echar de más, a querer a alguien que acabas de conocer y en general a enterderme mejor.
Y como todos sabemos la vuelta fue dura, se me juntaron churras con merinas, miedos inesperados, destinos inoportunos, y otra vez de vuelta a las mismas aulas, aunque ahora más desiertas. Fuimos perdiendo gente por el camino, pero al final la sala siempre ha sido nuestro punto de encuentro. La que nos ha visto llorar de risa y de miedo, enfadarnos, besarnos, conocernos...Porque al final los mejores momentos los he pasado tomando cafés (aunque sean de maquina), rebozandome y tomando el sol en las campas, persiguiendo a fichajes por la uni o tratando de entender lo poco que se de la vida en cualquier banco fuera de clase.
Y ahora se supone que hay que intentar ser feliz, dicen que mientras que seas tu el que va decidiendo, todo estará bien, que hay que tener más proyectos que recuerdos para mantenerte joven y que hay que dedicarse a algo a lo que jamás te quieras jubilar, difícil búsqueda la verdad.
Y bueno aunque seguramente más de uno a lo que va dirigido no lo lean jamás, esto no habría sido posible sin mis chicos y chicas de oro, sin mis compañeros de fatigas durante estos cuatro años,con los que espero pasar de compartir chuletillas en calculadoras y mesas a compartir buenos chuletones antes de las mejores sobremesas donde ponernos al día.
Que ahora vienen los miedos,de todo tipo, miedo al fracaso, miedo al qué dirán, miedo a perder lo que tienes, miedo a conseguirlo y en general miedo a salir del caparazón y saber poco de la vida que nos espera.