Así podía empezar el cuento de mí vuelta a las aulas que justo coincide con el final, feliz al fin, de mi etapa de emigración a tierras del norte con las notas puestas en mi expediente.Eso si, después de luchar con dragones y mazmorras que se pasaban la bola. Aquí o una se pone seria o le toman por el pito del sereno. Estos funcionarios…Y así entre tanto monta, y monta tanto creo que mi estado depresivo se ha esfumado, probablemente porque no dispongo de tiempo que regalar, y menos a el, que bastante tiempo me ha quitado ya. Aunque vuelven las horas muertas en la café, si, la UPV, y su manía de no cuadrar horarios, de no encontrar profesores para cubrir bajas por maternidad y juntar horarios y grupos diversos que nada entienden de lo que allí se habla.
Además nos fuimos pa Madrid, y como dice la canción, sin remordimiento…y en un mes a Frankfurt. Yo no debería viajar tanto, aunque he llenado las arcas de manera ilegal, bueno todo queda en familia. Familia, la que volvemos a ser.Asi que otro cuento que vuelve a empeza No es que antes no lo fuéramos, pero claro una en Boston y la otra en California. La que se avecina…hasta aquí puedo leer.

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